Inicia hoy proyecto internacional DUNE, en el que participa la Universidad de Colima

 

 

 

 

 

 

Este viernes 21, en las afueras de una mina localizada en Sanford, Dakota del Sur, Estados Unidos, se realizará una ceremonia para marcar el inicio de los trabajos de uno de los proyectos internacionales más ambiciosos de las últimas décadas, el Deep Underground Neutrino Experiment (Experimento de Neutrinos a Gran Profundidad, DUNE), liderado por el Fermilab, que se ubica en Chicago, y en el que participan investigadores y alumnos de la Universidad de Colima.

Este proyecto, cuyo antecedente más cercano es el CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear), donde se encuentra el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), está integrado por más de mil científicos de alrededor de 160 instituciones de más de 30 países y busca conocer qué rol desempeñan los neutrinos en la evolución del universo.

Esta ceremonia, que será transmitida también por internet a la dos de la tarde, hora de Dakota del sur (MDT), asistirán autoridades de Estados Unidos y los financieros que apoyarán el DUNE, quienes sacarán la primera pala de tierra de la mina donde durante los próximos diez años se instalarán cuatro enormes detectores, cada uno de ellos del tamaño de una alberca olímpica, con diez veces su profundidad, que llenarán con argón líquido, un gas que, por sus propiedades, ayudará a conocer ciertas características de los neutrinos. El enlace para la transmisión es http://vms.fnal.gov/w1/groundbreaking.htm

En entrevista, el profesor-investigador Alfredo Aranda Fernández, coordinador general de Investigación Científica de la UdeC y uno de los principales impulsores de la participación de esta casa de estudios en el proyecto DUNE, explicó que básicamente este experimento consiste en disparar un chorro de neutrinos, generados en un acelerador de partículas del Fermilab, a los cuatro detectores de la mina de Sanford ubicados a 1 mil 300 kilómetros de distancia y a casi una milla o mil 609 metros de profundidad.

La comunidad científica internacional espera que, en algún momento, los elusivos neutrinos, que atraviesan la tierra y las rocas como si éstas no existieran, choquen con los átomos de argón de los detectores para tener un mejor entendimiento de estas misteriosas partículas.

Hace apenas dos años, los científicos comenzaron a darle forma a este proyecto, cuya dificultad técnica, apunta Alfredo Aranda, es mayor que la requerida para poner un hombre en la luna. En recursos, dice este físico teórico, aunque se requiere mucho dinero, no lo es tanto en comparación con otros proyectos.

Lo nuevo del DUNE, dice Aranda Fernández, es que a diferencia de lo ocurrido con el Gran Colisionador de Hadrones, ahora hay universidades mexicanas participando desde los inicios del proyecto. “Es una gran oportunidad el que universidades mexicanas puedan involucrarse desde ahora en estas etapas, porque habrá un beneficio directo para estudiantes e investigadores, y si la participación es verdaderamente activa y exitosa desde el inicio puede haber aspectos en la parte del desarrollo tecnológico que beneficien a empresarios y productores locales”.

Por México participan las universidades de Colima, Guanajuato y el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional. La UdeC lo hará a través del Centro Universitario de Investigación en Ciencias Básicas (CUICBAS), de la Facultad de Ciencias y de los investigadores y alumnos de las distintas ingenierías y de telemática.

En febrero de este año, el rector de la Universidad, José Eduardo Hernández Nava firmó un convenio con el Fermilab en el que se formaliza esta colaboración y donde se estipula que la UdeC contratará dos personas en el área de física experimental para trabajar desde ya en el proyecto DUNE. Luego, los investigadores teóricos y los alumnos deberán vincularse en ésta y las siguientes fases.

La inclusión de la Universidad de Colima en este proyecto, dice Alfredo Aranda, “significa que la institución educativa ha llegado a un nivel en el que su participación ya es considerada, en el sentido de que si no tienes la gente con talento para esta tarea, pues no te van a invitar. Además, con esto se cumple una de las razones de ser de la universidad, que es la generación del conocimiento, sobre todo del básico”.

En otras palabras, finalizó, “es muy importante para la Universidad involucrarse en este tipo de experimentos porque denota que entiende sus funciones y que además cuenta con el nivel para hacerlo. Significa que tenemos una Universidad que sigue avanzando, creciendo, y que está cada vez mejor en su nivel”.