Reconocen valor científico y recreativo del Archipiélago Revillagigedo

*Irving Munguía, exalumno de la UdeC, realizó una investigación en la que se dio a la tarea de estudiar la actividad volcánica que originó estas islas.

 

La investigación sobre vulcanología en la Isla Socorro realizada por el exalumno Irving Munguía González, de la Licenciatura en Ciencia Ambiental y Gestión de Riesgos (LICAMGER) que imparte la Universidad de Colima, puede impactar en la población no permanente de la Marina Nacional, así como en las esporádicas embarcaciones turísticas y actividades recreativas acuáticas, por las posibles situaciones de riesgo.

 

Durante varias visitas, Irving Munguía estudió el tipo de actividad volcánica que tuvo en el pasado el sector suroeste de la Isla Socorro, conocido como Cabo Henslow. Dijo en entrevista que esto le permitió reconstruir dinámicas eruptivas e identificar potenciales amenazas volcánicas que pudieran impactarles.

 

“Durante mi investigación, relacionada con el vulcanismo del archipiélago de Revillagigedo, fui asesorado por Nick Varley y tuve la oportunidad de hacer en total ocho viajes de estudio a la Isla Socorro”, contó. “Tuve el privilegio de conocerla bien y celebro el estatus de protección que se le ha designado, porque es un lugar fascinante por su flora y fauna terrestres y acuáticas”.

 

Para el entrevistado, el Parque Nacional de Revillagigedo continuará aportando información científica muy valiosa y preservando características únicas a nivel mundial, tanto para la investigación como para la recreación responsable.

 

Con su investigación, que se titula “Caracterización de actividad eruptiva y transportación en Cabo Henslow, Isla Socorro”, identificó y reconstruyó el tipo de actividad volcánica que ocurrió en el pasado en el sector suroeste de la Isla Socorro. Estos datos le permitieron evaluar potenciales escenarios de riesgo relacionados con el volcanismo en esta isla.

 

Una de las principales razones de elegir este lugar como área de estudio, dijo Munguía González, “fue que el 29 de enero de 1993, cerca de allí acaeció la más reciente erupción de la isla. Fue una erupción submarina y, en su momento, testigos describieron rocas humeantes que salían flotando del mar y que después se volvían a hundir, lo cual puede ser característico de erupciones submarinas no muy profundas”.

 

Un análisis de la investigación sugiere que, durante las erupciones que formaron los depósitos estudiados en Cabo Henslow, también hubo influencia de agua, probablemente con una etapa inicial submarina semejante a la erupción de 1993, “pero que se prolongó y se volvió altamente explosiva debido a la interacción del magma con el agua de mar”.

 

Lo anterior, declaró el entrevistado, “es algo que puede impactar en la pequeña población fluctuante de la isla donde vive personal de la Marina Nacional, así como en las esporádicas embarcaciones turísticas y de actividades recreativas acuáticas”. Así pues, la reconstrucción de dinámicas eruptivas e identificación de potenciales amenazas tendrían un impacto social.

 

Asimismo, Irving Munguía reconoció que sus hallazgos son un ejemplo del valor científico de la isla, y también destacó el valor recreativo del Archipiélago Revillagigedo, para lo cual relató el aprecio de una buceadora de Nueva Zelanda, quien dijo que este lugar es uno de los puntos más fascinantes para buceo, con tiburones en todo el mundo.

 

Irving Munguía culminó su doctorado en la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol, Reino Unido con su tesis “Cristalización eruptiva en magmas silícicos basado en el caso del Volcán de Colima.

 

En este trabajo, relacionó características de minerales de la lava que ha emitido recientemente el Volcán de Colima con la magnitud, intensidad y tipo de erupciones de las que brotaron.

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