*“Es necesario cambiar el paradigma que tenemos, lo que implica dejar atrás ciertas
creencias que ya no son funcionales y adaptarnos a nuevas formas de pensar y actuar”:
Carlos Eduardo Monroy.
Carlos Eduardo Monroy Galindo, secretario Técnico de la Universidad de Colima,
ofreció la conferencia virtual: “Implicaciones del nuevo paradigma educativo en la UCOL”,
dirigida a profesores de nivel medio superior, superior y posgrado de la institución. Este
evento, realizado como parte de las Jornadas Académicas 2025, presentó una reflexión
profunda sobre los retos y transformaciones que enfrenta la educación en la actualidad.
Al iniciar su ponencia, Monroy Galindo hizo un repaso histórico de las políticas
educativas en el contexto nacional, estableciendo cómo estos cambios influirán en las
acciones futuras de la Universidad de Colima. Según explicó, el nuevo paradigma
educativo requiere una forma diferente de pensar: “Es necesario cambiar el paradigma que
tenemos, lo que implica dejar atrás ciertas creencias que ya no son funcionales y adaptarnos
a nuevas formas de pensar y actuar”, señaló. Definió un paradigma como un conjunto de
experiencias, creencias y valores que moldean la percepción de la realidad y las respuestas
ante ella.
Educación, derechos humanos y los retos para la UCOL
En el marco de la reforma al artículo 3 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, Monroy subrayó algunos elementos clave para el desarrollo educativo
en la UdeC. Aquí destacó el papel fundamental del personal docente: “Los maestros y
maestras son agentes esenciales del proceso educativo, por lo que es indispensable
garantizar su mejor desempeño mediante capacitación, actualización y condiciones
laborales adecuadas”, afirmó.
Asimismo, dijo que los planteles educativos son el espacio central del aprendizaje:
“La atención a los estudiantes debe pasar necesariamente por las escuelas. Si no
fortalecemos este vínculo entre alumnos, maestros y las instituciones, será muy difícil
cumplir con nuestra misión educativa”.
Monroy Galindo también habló sobre la necesidad de ajustar los servicios
educativos de la universidad para garantizar que respondan a las demandas de la formación
como un derecho humano universal. Esto incluye modificar los planes de estudio, los
contenidos educativos y las actividades en el aula, para alinear los esfuerzos institucionales
con una visión centrada en los derechos humanos y la inclusión.
Políticas institucionales y una educación con propósito
El secretario Técnico propuso un enfoque integral en el diseño de las políticas
institucionales, las cuales deberían centrarse en el desarrollo humano, la promoción y
protección de los derechos humanos, y la solución de problemas sociales a través de la
formación académica. “Los fines de la educación superior deben ir más allá de lo
académico, permitiéndonos formar estudiantes que contribuyan de manera significativa a
resolver las problemáticas sociales, tanto durante su formación como una vez que egresen”,
comentó.
Entre los objetivos que destacó para la comunidad universitaria están: Fomentar la
convivencia desde una cultura de paz y resolución pacífica de conflictos, promover
relaciones basadas en la igualdad sustantiva, la inclusión social y educativa, y el respeto a
los derechos humanos, garantizar la libertad de cátedra e investigación, desarrollar políticas
que incluyan a personas con discapacidad y fomenten la integridad académica y finalmente,
establecer estrategias de prevención y resiliencia en protección civil.
En este sentido, recordó que la Ley General de Educación establece principios clave
que deben incorporarse en los planes de estudio, como la formación en competencias
digitales, el aprendizaje a lo largo de la vida, el desarrollo socioemocional, el respeto y
cuidado del medio ambiente, y la interculturalidad. Estos principios, subrayó, deben estar
presentes de manera transversal en todas las áreas de formación académica.
Un proyecto de continuidad para transformar
Finalmente, Monroy Galindo adelantó que el próximo periodo rectoral de Christian
Torres Ortiz Zermeño buscará consolidar un proyecto de continuidad que refuerce la visión
de la universidad como un agente de transformación social con pertinencia. “La
Universidad de Colima debe mantenerse como protagonista en los procesos sociales,
económicos, políticos y ambientales, con una capacidad crítica y propositiva que le permita
generar alternativas de solución e interactuar con su entorno y su comunidad”, concluyó.