*Producto de estos dos años se concluyeron ocho tesis y tres proyectos de intervención.
Además, más del 60 por ciento contaron con la beca (SECIHTI) y cuatro estudiantes fueron

apoyados por el Fondo para el Fortalecimiento del Posgrado.
Este viernes 20 egresó la primera generación de la Maestría en Nutrición Clínica
con 11 nuevos posgraduados, en su mayoría mujeres, todas y todos con formación de base
en Nutrición. “Un grupo con conocimientos sólidos, mirada crítica, sensibilidad humana y
compromiso con la salud pública, que ha asumido el desafío de abrir camino con pasión y
disciplina”.
Así describió el perfil de la generación el director de la Facultad de Medicina,
Emilio Prieto Díaz Chávez, quien destacó la calidad internacional del plantel, la alta
producción de conocimiento en el área de la salud, y por ser un centro incubador de
proyectos innovadores de posgrado.
Díaz Chávez dio crédito de este logro al coordinador de la maestría, Jaime Alberto
Bricio Barrios, “cuya entrega y profesionalismo han sido clave para el diseño, la
implementación y el éxito del programa”. A los y las egresadas les recordó los valores
como la responsabilidad, el orgullo universitario y llevar el mensaje humanista en un
mundo donde muchas veces domina la prisa, el consumo o la indiferencia.
Les pidió “no olvidar que detrás de cada número, expediente y protocolo hay una
persona, una historia, un rostro, una dignidad que merece respeto, cuidado y comprensión”.
También señaló que producto de estos dos años se concluyeron ocho tesis y tres
proyectos de intervención. Además, más del 60 por ciento contaron con beca (SECIHTI) y
cuatro estudiantes fueron apoyados por el Fondo para el Fortalecimiento del Posgrado.
Durante su formación, realizaron estancias académicas en 16 escenarios clínicos y
comunitarios, entre ellos el Hospital Regional Universitario y el Centro Oncológico de
Colima, casas hogar, asilos y gimnasios. “Esto habla de la diversidad y profundidad del
modelo de aprendizaje en contextos reales”, dijo el director.
En representación del rector, la coordinadora general de Docencia, Susana Aurelia
Preciado Jiménez señaló que la Maestría en Nutrición Clínica es uno de los primeros
posgrados profesionalizantes del plantel y que, desde su creación, “mantiene un
compromiso claro con la excelencia académica, pertinencia social y la formación integral
de profesionales altamente capacitados”.

Destacó el alto nivel de formación del núcleo académico sólido, conformado por
docentes con grado de doctorado y membresía en el Sistema Nacional de Investigadores e
Investigadoras. Además, mencionó que este posgrado no sólo ha cumplido con los criterios
de calidad exigidos por la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos
Humanos para la Salud (CIFRHS), uno de los órganos evaluadores nacionales externos,
sino que además ha aportado al sistema de salud desde la práctica real, al formar
profesionales capaces de intervenir de manera eficaz en distintos niveles de atención, en
contextos institucionales y comunitarios.
En su mensaje, la directora general de Posgrado, Arianna Sánchez Espinosa,
reconoció al grupo por haber contribuido a moldear este primer posgrado en su área. “Con
su participación, sus aportes y pensamiento crítico, lo fortalecieron y mejoraron lo que
recibieron, pensando en quienes vendrán después”, expresó.
“No estuvieron solos; contaron con docentes de alto perfil, comprometidas y
comprometidos, que aportaron su experiencia, así como con personal administrativo
facilitador y una coordinación académica firme, convencida de que esta maestría debía
distinguirse por su calidad y la conducta ética de su comunidad”, señaló la funcionaria.
Asimismo, expresó que resulta esperanzador saber que cada egresado se va con la
convicción de que la nutrición clínica es una herramienta poderosa para transformar vidas.
“En un contexto donde la salud pública enfrenta desafíos cada vez más complejos, su
trabajo marcará la diferencia”, les recordó.
En representación de sus compañeros y compañeras, Paloma Verduzco Serrano
reconoció el privilegio de ser los primeros de este programa de posgrado. “Representa una
gran responsabilidad y un reto porque con cada clase, proyecto y experiencia nos tocó abrir
camino y dejar huella para las generaciones futuras”, enunció.
A sus compañeros, les dijo que este posgrado no sólo les dejó conocimientos
científicos, sino que les enseñó a ser pacientes, a escuchar, cuestionar y a investigar. “Nos
recordó que detrás de cada diagnóstico nutricio, hay una persona con historia que debemos
acompañar con empatía, y actuar con ética”, dijo.
Por último, agradeció a todos y cada uno de sus profesores y directivos involucrados
en su formación. “A partir de hoy asumimos una gran responsabilidad: ser profesionales
que promuevan la salud desde la prevención, la educación, la investigación y el respeto por
cada individuo”, concluyó.

Por Noticias