*Irene Díaz y David Trillo trabajan este proyecto de investigación biomédica apoyado con

recursos propios de la Universidad de Colima.

A través del proyecto “Sinergismo antinociceptivo de la combinación de etoricoxib

  • cannabidiol en un modelo de dolor artrítico”, aprobado con recursos propios de la
    Universidad de Colima a través de la convocatoria Fortalecimiento de la Investigación, la
    científica María Irene Díaz Reval y el estudiante del doctorado en Ciencias fisiológicas
    David Trillo Arenazas, del Centro Universitarios de Investigaciones Biomédicas (CUIB),
    buscan comprobar si esta combinación puede eliminar el síntoma del dolor que genera la
    artritis gotosa.
    La enfermedad de la gota -comentó la investigadora- no tiene una cura, pero sí es
    una condición que puede controlarse y tratarse efectivamente. “Actualmente, a las y los
    pacientes les dan analgésicos que son poco eficaces y que a la larga tienen efectos adversos.
    Por eso, lo que proponemos es la combinación etoricoxib y cannabidiol”, explicó.
    El etoricoxib, dijo, “es un antiinflamatorio que se usa para aliviar el dolor y reducir
    la inflamación. Su mecanismo es selectivo y ataca a una enzima llamada ciclooxigenasa,
    encargada de sintetizar sustancias que producen dolor e inflamación”.
    Mientras -añadió-, el cannabidiol o CBD es un compuesto natural que se encuentra
    en el cannabis y actúa a nivel de receptores cannabinoides, pequeñas cerraduras que están
    en las células del cuerpo, especialmente en el cerebro, el sistema nervioso periférico y el
    sistema inmune, donde inhibe el dolor y/o la inflamación. Además, no tiene un efecto
    psicoactivo”.
    “Sabemos de manera empírica que las personas que tienen artritis utilizan muchas
    veces la marihuana con alcohol etílico para frotarlos en las articulaciones y eliminar el
    dolor; entonces, nos estamos basando en esta observación empírica que utiliza la gente.
    Además, el cannabidiol se ha probado en dolor inflamatorio y neuropático con buenos
    resultados”, detalló.
    La hipótesis de esta investigación es mejorar el efecto analgésico al unir estos dos
    compuestos y reducir la dosis de los fármacos para que no se produzcan los efectos
    adversos comunes, y que así el paciente tenga una mejor terapia.
    Para esta investigación de ciencias básica, Irene Díaz precisó que se utiliza un
    modelo experimental de artritis de tipo gotosa, que trata de asemejar la patología que se
    presenta en los humanos. “En este modelo probaremos las combinaciones de fármacos y las

dosis que tengan una mejor eficacia para que los pacientes que sufren de este dolor tengan
un alivio relativo, ya que esta enfermedad no se cura en sí, sino que se trata de aminorar el
dolor crónico”.
Artritis gotosa, una enfermedad muy difícil de identificar
La artritis gotosa es una de las enfermedades que a nivel clínico se suelen confundir
con otros tipos de artritis como la reumatoide, inflamatoria y osteoartritis; sin embargo,
tiene particularidades por las cuales se tendría que comenzar a sospechar de ella: “La gota
es inflamación en las articulaciones, inicia en el dedo gordo del pie y escala a diferentes
articulaciones; se caracteriza por dolor súbito, en el sentido de que pueden pasarse un par
de meses sin que presenten ningún síntoma, como dolor de las articulaciones, y de la nada
se dispara un dolor súper intenso en éstas”, explicó David Trillo.
Para su diagnóstico, mencionó que se tendrían que hacer estudios más completos:
“Generalmente, cuando van al doctor y dicen que duelen las articulaciones, diagnostican
artritis normal y prescriben analgésicos con el fin de tratarlas; pero la enfermedad que
estamos estudiando se caracteriza por la presencia de ácido úrico en las articulaciones,
literalmente son como agujitas dentro de la articulación, y esto es lo que causa el dolor”,
describió.
El diagnóstico de esta enfermedad -continuó el estudiante del doctorado en Ciencias
Fisiológicas de la UdeC- consiste en sacar el líquido de la articulación: “Nadie quiere que
le saquen líquido con una jeringa de la rodilla, por ejemplo. También es la razón por la que
a nivel clínico prefieren decir que es artritis común”, advirtió.
Además, dijo que comorbilidades como la diabetes, obesidad o hipertensión
empeoran la condición de los pacientes con artritis gotosa, por lo cual, muchos de los
fármacos que actualmente existen no logran quitar tanto el dolor como deberían o como
quisiera el paciente.
Para finalizar, Irene Díaz Reval y Trillo Arenazas comentaron que buscan tener una
base científica para que en un momento dado, esta combinación de medicamentos pueda ser
un tratamiento paliativo para los pacientes con artritis gotosa.

Por Noticias