*“Los documentos expuestos dan testimonio de las relaciones culturales de México con
otros países, de la figura de la mujer, la modernidad, el poder político, el civismo, el ocio,
la religiosidad y las prácticas musicales, entre otros tantos temas de la sociedad
mexicana”: Rogelio Álvarez.
Con la participación de estudiantes, académicos, artistas, músicos y funcionarios de
la Universidad de Colima, la noche de este viernes 13 de marzo se abrió al público, en la
Pinacoteca Universitaria, la exposición “Sonido, Imagen, Historia. Partituras Mexicanas”.
La expo es un recorrido por el imaginario musical y visual mexicano a través de paisajes,
escenas costumbristas, símbolos patrios y figuras políticas que configuraron la identidad
nacional durante los siglos XIX y XX.
Todo el material impreso y las partituras forman parte del acervo personal que
durante más de 20 años ha ido reuniendo el investigador y musicólogo universitario
Rogelio Álvarez Meneses, mientras que la museografía y el diseño de la expo corrió a
cargo del personal de la Dirección General de Museos y Acervo Cultural de la Universidad
de Colima.
Además, esa noche Rogelio Álvarez dictó la conferencia “La partitura mexicana
editada: arte objeto sui generis”. Después ofreció un recital de piano y voz acompañado por
la soprano Alejandrina Vázquez. Ambos artistas interpretaron piezas como “Pensamiento
primaveral”, de José María Rojas Vértiz; “Vals sentimiento”, de Jesús Alcaraz Rodríguez,
“Las lágrimas”, de José F. Vázquez; “¡No me caso!”, de Ricardo Castro, así como obra del
maestro colimense Luciano Maya: “Horas grises”, “Por el hermoso valle” y “Nadie
responde”, entre otras.
Carlos Ramírez Vuevas, coordinador general de Extensión, quien representó al
rector Christian Torres Ortiz Zermeño, dijo que Rogelio Álvarez “es uno de los pioneros
dentro del IUBA” en el trabajo de investigación histórica de la música del país. “Se ha
convertido en los últimos años en un referente de la musicología a nivel nacional. Para esta
ocasión, y de manera muy generosa, el maestro nos comparte una breve muestra del gran
acervo patrimonial que ha reunido a lo largo de su trayectoria”.
“Cuando este acervo cae en las manos talentosas y la imaginación de la Dirección
General de Museos y Acervo Cultural, acompañados de la Facultad de Arquitectura y
Diseño y su director Alfonso Cabrera, añadió, se logra un magnífico recorrido que evoca la
música de los boleros y las baladas, entre otras expresiones artísticas y culturales que son
herencia del modernismo y romanticismo mexicanos. En esta exposición veremos la
iconografía que recorre el imaginario nacionalista y que tiene su origen en la
popularización de esos valores a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX”, detalló.
Carlos Ramírez reconoció el esfuerzo de la Dirección General de Museos y Acervo
Cultural para ofrecer cada semestre “una programación rica y variada para la sociedad
colimense”, esta ocasión, agregó, trabajando de la mano del Instituto Universitario de
Bellas Artes. “Especialmente quiero destacar el interés que mostró el rector Christian
Torres Ortiz, desde el primer momento que supo de este proyecto, y la intención de ofrecer
el soporte institucional para que el maestro Rogelio Álvarez dé continuidad a sus
investigaciones”.
La directora General de Museos y Acervo Cultural de la UdeC, Claudia Morales
Centeno, dijo en su intervención que la presente expo “invita al espectador a descubrir un
patrimonio cultural que guarda en sus páginas un universo sonoro, visual e histórico. El
valor de estas partituras no reside únicamente en la música que contienen, sino que cada
una de ellas es también un objeto visual, una obra gráfica que refleja los imaginarios y
aspiraciones de una época”.
Añadió que cada una de las portadas tipográficas e ilustraciones expuestas “revelan
aspectos de la vida de nuestro país en esa época, como el amplio panorama cultural, la
construcción de la idea de nación, las relaciones de México con otros países, la presencia y
representación de la mujer, el impulso de la modernidad, así como expresiones del poder
político, cívico, ocio y religiosidad que marcaron la vida social de entonces”.
Por último, Morales Centeno aseguró que esta expo invita a quien la visite “a revisar
nuestro siglo XIX mexicano, periodo extremadamente fértil en fenómenos culturales, cuyo
eco sigue presente en nuestro tiempo. Al recorrerla, no solo contemplamos documentos del
pasado, también reconocemos el origen de muchas de las expresiones culturales que
continúan dando forma al México contemporáneo”.
En su conferencia, el musicólogo e investigador universitario Rogelio Álvarez,
comentó que su inquietud por coleccionar partituras se remonta a más de 20 años, cuando
comenzó a dedicarse de manera más consciente a la investigación musical. “Aquí podrán
encontrar partituras que vienen de las épocas de Maximiliano, Porfirio Díaz y de la
Revolución Mexicana; es más de un siglo de música sintetizada en notas, pero también en
imágenes”.
Señaló que en el año 2020 contaba con 3 mil 500 partituras, cantidad que aumentó
durante la época de la pandemia a cerca de 5 mil “gracias a los apoyos de la Universidad de
Colima, a su entusiasta equipo de estudiantes y becarios”, así como a coleccionistas que
generosamente le han permitido escanear documentos históricos en alta resolución. “El
material proviene de estados como Guanajuato, Morelia y la Ciudad de México”.
Sobre el contexto histórico en el que se produjo esta música, el académico comentó
que durante el siglo XIX México buscaba colocarse en el concierto de las naciones y
mostrarse al exterior como un país con identidad propia, pacificado y sobre todo culto. “En
este proceso se da de manera paralela la construcción de un país y la construcción de la
identidad nacional. Por eso no sorprende que el arte ocupe un papel tan preponderante en
esta idea de nación”.
Comentó que en el siglo XIX México tuvo un boyante negocio de imprenta musical
que venía de la imprenta tradicional dedicada a elaborar libros, invitaciones o novenas de la
virgen, así como diversa papelería. “Originalmente era un negocio que tuvieron mexicanos,
pero en 1851 llegan a México dos alemanes que conocen muy bien del tema: Otto Wagner
y Wilhelm Levien, convirtiendo su editorial Otto-Levien en la más importante de la época”.
Explicó que las partituras del repertorio Otto-Levien, como algunas expuestas en la
expo de la Pinacoteca, fueron impresas en la ciudad de Leipzig, Alemania, después de
haber firmado los debidos contratos con los músicos mexicanos. “En el siglo XIX es
cuando más música se consumió en México, pero sobre todo por el fenómeno de la
imprenta; es cuando más música circuló por diferentes capas sociales, no nada más en la
burguesía”.
Finalmente, el académico señaló que las imágenes de las portadas expuestas en la
Pinacoteca celebran los valores y la forma en la que debía verse el país, aunque muchas de
ellas fueron realizadas por ilustradores extranjeros que reinterpretaron lo mexicano desde
miradas ajenas. “De esta manera, los documentos expuestos dan testimonio de las
relaciones culturales de México con otros países, de la figura de la mujer, la modernidad, el
poder político, el civismo, el ocio, la religiosidad y las prácticas musicales, entre otros
tantos temas de la sociedad mexicana”.