*“El mundo está cambiando, por lo que la Universidad no puede ser un simple espectador;
tenemos que cambiar ritmos, dinámicas y tradiciones que en la actualidad ya no son las
más pertinentes”: Christian Torres Ortiz, rector.
Este lunes 22 de junio fue inaugurado, de manera virtual y en el marco de las
Jornadas Académicas 2026, el Seminario Institucional de Sensibilización del Modelo
Educativo de la Universidad de Colima. El seminario, que incluye varias conferencias más
durante la semana, busca favorecer la comprensión y apropiación de los principios que
sustentan este modelo, así como su implementación, especialmente en la práctica docente.
La conferencia inaugural: “Modelo educativo, un nuevo horizonte para la formación
en la Universidad”, fue impartida por Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, rector de la
Universidad de Colima, ante más de 700 personas conectadas.
En su charla, el rector planteó la necesidad que existía de transformar la institución
ante factores de cambio como la inteligencia artificial, el aprendizaje a lo largo de la vida y
la flexibilidad curricular.
Para enfrentar con éxito estos factores, dijo, se establecieron tres grandes pilares: el
humanismo como centro del proceso formativo, el constructivismo y finalmente la
formación integral. Destacó también los cinco saberes que definirán el perfil de egreso
(conocer, hacer, ser, convivir y transformar), así como las etapas de implementación del
modelo, con miras a consolidar una visión institucional de largo plazo hacia el año 2050.
Torres Ortiz Zermeño explicó: “El mundo está cambiando, por lo que la universidad
no puede ser un simple espectador; tenemos que cambiar ritmos, dinámicas y tradiciones
que en la actualidad ya no son las más pertinentes”.
Agrupó en siete los factores de cambio: la inteligencia artificial, el aprendizaje a lo
largo de la vida, la flexibilidad curricular, el bienestar y salud socioemocional “no solo de
estudiantes, sino también de trabajadores”, la interdisciplinariedad, la internacionalización
solidaria y la innovación y emprendimiento.
“Tan solo uno de estos elementos, por ejemplo la Inteligencia Artificial, basta para
iniciar la transformación en la Universidad”, dijo. “Esto no es nada sencillo; por la
velocidad con que el mundo ha ido cambiando en la última década, pareciera que el ámbito
educativo no tiene la velocidad suficiente para renovarse, por lo que éste es un reto
fundamental para una universidad pública como la nuestra”.
Sobre el Nuevo Modelo, el rector destacó que éste no solo definirá el cómo va a
aprender la comunidad universitaria, sino cómo enseñará la Universidad de Colima. “Es ahí
donde el papel de nuestros maestros y maestras es fundamental, por lo que hay que hacer
un alto en el camino e ir a una profunda reflexión, ver si como enseñamos es pertinente en
el mundo en el que vivimos, considerando sobre todo las necesidades, expectativas y las
formas de aprender que tienen hoy en día los estudiantes”.
“El modelo, además, define qué tipos de personas buscamos formar -subrayó-. No
habla de profesionistas, habla de personas, un concepto mucho más amplio, más ambicioso
e integral”. Explicó que si bien somos una institución de educación superior que tiene
formaciones profesionales, se deben traspasar esas fronteras, “por lo que es fundamental
saber cómo articular las tres funciones académicas de la Universidad; tenemos que hacer
diferente y mejor la articulación entre docencia, investigación y extensión”.
Sobre la proyección del modelo, destacó que se piensa como una apuesta de largo
aliento con miras hacia el 2050, ya que este modelo “implica un cambio estructural para la
institución”.
El nuevo modelo es humanista, dijo, porque más que centrarse en el profesionista,
se centra en las personas: “si bien debemos seguir insistiendo en formar buenos
profesionistas, también debemos formar mejores ciudadanos”.
En lo que respecta al constructivismo, señaló que aprender implica participar,
dialogar y construir conocimiento colectivamente, “por lo que en nuestra institución deben
dialogar ahora las distintas áreas del conocimiento y construir propuestas académicas
educativas de manera transversal; es muy complejo pensar que en el mundo en el que
vivimos, un nuevo programa educativo no tenga la reflexión y aportación de diferentes
áreas del conocimiento”.
Por último, señaló que el tercer pilar del modelo, la formación integral, implica
formar personas con pensamiento crítico, con ética, bienestar y compromiso social.
Aseguró que “hoy en día tenemos que desaprender para aprender, ya que el nuevo
modelo busca, a través de saberes, más que de competencias, una formación integral y
humana con aprendizajes contextualizados y significativos, con una comprensión ética de la
realidad y la capacidad de transformar el entorno”.
En este contexto, resaltó la importancia de la flexibilidad curricular, incluyendo
programas educativos pertinentes, flexibles y conectados con los desafíos contemporáneos.
“Es un tema que ha costado mucho en la universidad porque somos muy ortodoxos, muy
tradicionales y anclados a un modelo de hace dos décadas. La flexibilidad nos incomoda
por lo que se había venido postergando, pero ya no se puede más”.
Antes de concluir, señaló que lo que se busca con este nuevo modelo es que la
universidad sea para toda la vida, derivado de los cambios tan vertiginosos que hay en el
mundo. “Tiene que convertirse en un espacio donde la condición de universitario o
universitaria no se pierda durante la vida. Desde el bachillerato hasta el posgrado podemos
articular trayectorias educativas, ayudar a los jóvenes a descubrir su vocación y formar
profesionistas capaces de innovar, colaborar y transformar su entorno”.
Amplió la idea comentando que lo anterior no necesariamente significa que las y los
egresados regresen solo a capacitarse: “También significa que regresan a disfrutar de un
concierto, a practicar deporte o aprender un oficio. Tiene que ver con un concepto más
amplio, más allá de la capacitación, el de hacer comunidad desde la Universidad”.
Puntualizó, además, que este Modelo se desarrollará en tres etapas. “La primera será
comprender y apropiarnos del modelo; la segunda implementar progresivamente el modelo
y por último evaluarlo y consolidarlo. Cuando lleguemos a la tercera etapa tenemos que ser
muy claros, honestos y objetivos para concluir si efectivamente logramos implementar este
modelo”.
Al cierre de su intervención, Christian Torres Ortiz señaló que la construcción del
futuro de la Universidad de Colima implica una responsabilidad histórica con el estado y el
país. “El compromiso es de todas y todos; desde donde estén pueden ayudar. Traten de
visualizar su universidad al 2050, cómo la quisieran ver. Ahí hay un compromiso: formar
personas capaces de liderar, innovar y transformar su entorno”, expresó.
Dijo que la Universidad de Colima debe consolidarse como una institución
pertinente frente a los desafíos sociales, científicos y tecnológicos de nuestro tiempo,
mediante una formación humanista, flexible y comprometida con el bienestar colectivo.
“Así estamos viendo a la Universidad de Colima de cara al futuro: preparándonos para los
retos que vienen, con visión, responsabilidad y sentido social”, concluyó.