*“El hecho de que me presten dos horas de su vida, que compartan conmigo momentos de
alegría y de miedo, que gasten dinero para una entrada y abarroten este hermoso teatro,
son momentos que me dan mucha fe y me dan la certeza de que estoy haciendo lo que me

tocaba venir a hacer a este planeta”: Rafael Perrín.

Con un Teatro Universitario que lució a toda su capacidad, se presentó este viernes
la puesta en escena de psicoterror “Esquizofrenia”, dirigida y actuada por el reconocido
actor mexicano Rafael Perrín y escrita por Mauricio Pichardo. En una atmósfera
inquietante, conseguida gracias a una interpretación impactante y excelentes efectos
técnicos de sonido e iluminación, el espectador fue testigo del descenso a la locura del Dr.
Emile Tuck, quien se ve atrapado en su propio experimento con consecuencias
escalofriantes.
Tras una ovación y aplauso unánime del público de Colima, la mente detrás de este
espectáculo Rafael Perrín, señaló en entrevista que su primera experiencia en Colima fue el
año pasado con la obra “La Dama de Negro”, con la cual obtuvo una gran respuesta del
público. “Traer esta nueva propuesta escénica a Colima fue la prueba de fuego. Si el
público no es capaz de conectar y responder a la historia, prácticamente no tenemos obra,
porque la voy desarrollando a partir de la respuesta de los propios espectadores. En ese
sentido, quiero destacar que esta noche la gente de Colima fue maravillosa, inteligente,
participativa y muy educada. Por mi parte, la disfruté enormemente”.
Con una trayectoria de más de 30 años consagrados al teatro de terror, el también
productor dijo que ha encontrado un espacio para desarrollar su trabajo escénico en este
género, sobre todo por la respuesta siempre entusiasta de su público. “Muchos piensan que
no se puede dar miedo y asustar en una obra de teatro y creen que más bien es un asunto del
cine. En lo personal, me gusta cómo se va rompiendo esa incredulidad y el público va
cayendo en este ejercicio lúdico donde estamos jugando a divertirnos y asustarnos. Para mí
es un placer cuando cada espectador acepta recorrer estas aventuras conmigo”.
Agregó que han existido otras propuestas y compañías que intentan llevar a escena
este género sin gran éxito. La gente se burla o se desconecta de las historias. “Me he dado
cuenta que cuando el terror se hace en serio, cuando trabajas con la inteligencia y
desarrollas la imaginación del público, es cuando empieza a darse la magia; se rompen esos
escudos que tenemos los adultos y nos atrevemos a jugar de nuevo, como cuando éramos
niños y nos sentábamos alrededor de una fogata, a asar bombones y a contarnos historias de
terror para entretenernos, aunque no pudiéramos dormir por varias noches”.

Comentó que aun cuando es el único actor que aparece en escena, cuenta con un
gran equipo técnico y humano apoyándolo durante todo el espectáculo, y sobre los retos
que le ha planteado este personaje, destacó principalmente la exigencia física. “Desde que
interpreto al Dr. Emile Tuck he bajado 27 kilos y para preparar al personaje me interné tres
semanas en un hospital psiquiátrico, precisamente en el pabellón de esquizofrenia, para
conocer esta realidad de primera mano. Estoy representando una enfermedad muy seria que
mucha gente padece y no puedo salir a hacer una vacilada, por eso me propuse salir a
representarla con la mayor seriedad y profesionalismo”.
Confesó que, desde el principio, planteó esta puesta en escena de tal manera que al
bajar el telón la obra no termine y el público siga pensando qué le pasó realmente al Doctor
Emile Tuck y que cada uno saque sus propias conclusiones. “Mi meta como actor y director
es que la obra, cuando termine, empiece. Que la gente ahora que va rumbo a su casa,
durante la cena o antes de dormir, tenga las imágenes de la obra y siga reflexionando sobre
lo que acaban de ver. Eso es lo que hace del teatro una experiencia insuperable frente a
otros medios de entretenimiento, que dentro de diez o 20 años alguien diga: recuerdo a este
actor que hizo de un loco en el Teatro Universitario y que la experiencia se les quede
grabada en el corazón”.
Dijo además que algunas personas le han cuestionado si lucra con el tema de la
esquizofrenia y su respuesta es que la intención no es otra que presentar un espectáculo de
terror basado en dicha enfermedad, con todo el respeto que se merece y buscando además
concientizar sobre los problemas de salud mental. “El hecho de que me presten dos horas
de su vida, que compartan conmigo momentos de alegría y de miedo, que gasten dinero
para una entrada y abarroten este hermoso teatro, son momentos que me dan mucha fe y me
dan la certeza de que estoy haciendo lo que me tocaba venir a hacer a este planeta”.
Finalmente, el actor invitó al público de Colima a permanecer atentos a la cartelera
del próximo 2027, cuando regrese al Teatro Universitario con dos puestas en escena; por un
lado “Dahmer, mirando a la bestia a los ojos”, que explora la psicología del famoso asesino
en serie norteamericano Jeffrey Dahmer y por otro, “Conversando con el Diablo”, una obra
de terror filosófico y psicológico donde compartirá escena con el conocido actor Ernesto
Laguardia.

Por Noticias