La primera edición de la Escuela para Madres y Padres en Tecomán reunió a 493
familiares de estudiantes de 13 planteles. La nueva etapa abordará salud mental,
convivencia familiar, uso de tecnologías y sexualidad.
Acompañar a las y los jóvenes durante el bachillerato y la universidad, aprender a
reconocer señales de alerta y mantener abiertas las vías de comunicación en casa puede ser
determinante para que continúen sus estudios. Con esta idea, la Universidad de Colima
concluyó en Tecomán, este miércoles 2 de septiembre, la primera edición de Escuela para
Madres y Padres “Vínculos que Transforman”, en la que participaron 493 madres, padres y
tutores.
Este programa se desarrolló en los 13 planteles universitarios de la Delegación
Tecomán (10 de bachillerato y tres de educación superior) y ofreció herramientas para
comprender mejor los cambios que atraviesan adolescentes y jóvenes, establecer límites,
mejorar la comunicación familiar y acompañarlos en situaciones que pueden afectar su
bienestar y su trayectoria escolar.
Durante la clausura de esta primera etapa y el inicio de la segunda, el rector de la
Universidad de Colima, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, destacó que la relación entre
las familias y las escuelas sigue siendo importante incluso cuando las y los estudiantes
alcanzan mayores niveles de independencia.
Señaló que uno de los propósitos de este trabajo es contribuir no sólo a que las y los
jóvenes ingresen a estudiar, sino a que permanezcan en las aulas y concluyan su formación.
Explicó que particularmente durante los primeros semestres del bachillerato y de las
carreras profesionales pueden presentarse dificultades que ponen en riesgo la continuidad
escolar, asociadas con factores económicos, familiares, situaciones de inseguridad o
problemas de salud mental.
Por ello, consideró necesario fortalecer la comunicación entre las familias, las y los
estudiantes y las instituciones educativas. “Somos un equipo. Y el equipo es la familia, la
escuela y el alumno”, afirmó.
Torres Ortiz Zermeño reconoció que las formas de relacionarse con adolescentes y
jóvenes han cambiado y que madres, padres y tutores también necesitan nuevas
herramientas para acompañarlos. “Si nosotros no nos capacitamos y no tenemos
herramientas, va a ser compleja la comunicación”, señaló.
Agregó que la Universidad no puede resolver por sí sola todas las circunstancias que
atraviesan sus estudiantes, por lo que consideró fundamental la participación de las familias
y la creación de espacios de convivencia, deporte, arte y cultura que ayuden a las y los
jóvenes a enfrentar esta etapa de su desarrollo.
Escuchar, poner límites y saber cuándo pedir ayuda
La delegada de la Universidad de Colima en Tecomán, Ana Lilia Moreno
Osegueda, informó que durante la primera edición de “Vínculos que Transforman”
participaron 27 especialistas, quienes impartieron 55 sesiones sobre 10 temas diferentes.
Más allá de las cifras, dijo, el programa permitió conocer directamente las
preocupaciones de las familias y generar espacios para hablar sobre situaciones que
enfrentan cotidianamente con sus hijas e hijos. “Detrás de cada una de ellas hay algo mucho
más importante: madres, padres y tutores interesados en acercarse, escuchar, preguntar y
encontrar nuevas herramientas para acompañar a sus hijas e hijos”, expresó.
A partir de esas experiencias, dijo, se diseñó la segunda edición del programa, que
se concentrará en cuatro asuntos: salud mental y reconocimiento de señales de alerta; el
impacto del lenguaje en la convivencia familiar; acompañamiento y establecimiento de
límites en el entorno digital, y educación sexual dentro de las familias.
Moreno Osegueda explicó que el objetivo no es ofrecer recetas sobre cómo criar a
las hijas o hijos, sino proporcionar recursos que ayuden a escuchar, orientar, poner límites y
reconocer aquellas situaciones en las que es necesario recurrir al apoyo profesional.
“Acompañar no significa tener todas las respuestas. A veces significa escuchar.
Otras veces, orientar. También significa establecer límites, observar, estar presentes y
reconocer cuándo necesitamos buscar apoyo”, finalizó.
“Mis hijas sienten que estoy interesada en su vida”
Saida Griselda Díaz Martínez, madre de familia del Bachillerato 35 y participante
en la primera edición, comentó que el programa le ayudó a comprender mejor los cambios
propios de la adolescencia y a encontrar nuevas formas de acercarse a sus hijas.
Entre los aprendizajes que destacó se encuentra el establecimiento de límites sanos
y una comunicación basada en la escucha. “Cada hijo o hija que siente que sus padres están
interesados en su vida, que le escuchan y quieren comprenderlo, se siente con mayor
seguridad y acompañamiento”, expresó.
Consideró que la Escuela para Madres y Padres también permite estrechar la
colaboración entre las familias y las instituciones educativas, por lo que invitó a otras
madres, padres y tutores a participar en la segunda edición.
Durante la ceremonia, realizada en el Centro de Tecnología Educativa del campus
Tecomán, se entregaron constancias a quienes impartieron las sesiones de la primera
edición y reconocimientos simbólicos a madres y padres participantes.
También asistieron Almira Escalera Valdovinos, directora general de Educación
Continua; Guillermo Blanco Govea, comisionado estatal de Salud Mental y Adicciones de
Colima, así como directoras y directores de los 13 planteles que integran la Delegación
Tecomán.