*“Leer también es un gesto de amor, y no hay mayor reconocimiento que saberse
acompañado por la mirada de otros”: Roberto Abad
Este lunes, en la Pinacoteca Universitaria, se llevó a cabo la entrega del Premio Bellas
Artes de Narrativa Colima por Obra Publicada 2025 al escritor morelense Roberto Abad, por
su libro de cuentos Umbral. Este premio lo otorgan la Secretaría de Cultura del Gobierno de
México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la
Coordinación Nacional de Literatura (CNL) y la Universidad de Colima.
El evento, enmarcado en las actividades de la Feria del Libro Altexto 2026, fue
presidido por Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, rector de la UdeC y Haydee Boetto
Bárcena, subdirectora general de Bellas Artes.
También estuvieron en el presídium Carlos Ramírez, coordinador general de
Extensión; Adolfo Álvarez, director general de Publicaciones; Camilo Alejandro García,
director general de Servicios Universitarios y Ana Josefina Cuevas, directora de la Facultad
de Letras y Comunicación.
El dictamen
El jurado calificador, integrado por Atenea Cruz, Itzel Guevara del Ángel y Marco
Antonio Vuelvas, decidió conceder este galardón a Roberto Abad al considerar que Umbral
“es un volumen de cuentos redondo escrito con precisión, elegancia y buen ritmo, que invita
al lector a sumergirse en lo oscuro y lo extraordinario; abarca lo que está más allá de nuestra
realidad, lo otro, y va del horror cósmico a lo extraño e inquietante”.
Asimismo, el jurado resaltó “la atinada conjugación entre el diseño editorial y el texto,
pues establece un diálogo profundo y visual que dota de una dimensión extra a las historias
que lo conforman”. Esta reseña fue leída por Carlos Ramírez.
El Premio Bellas Artes de Narrativa Colima 2025 consiste en la entrega de un diploma
y un estímulo económico de 300 mil pesos. Asistió al evento, como invitado de honor, Juan
Carlos Arredondo Hernández, rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA),
universidad invitada a la FELIB Altexto 2026, acompañado de su esposa Claudia Dávila
Álvarez
Sumar páginas, el nuevo reto
En su intervención, Christian Torres Ortiz resaltó que, desde hace cinco años, “en la
Universidad de Colima asumimos el compromiso de renovar y fortalecer nuestras acciones en
favor del fomento y la difusión de la lectura. Asimismo, a partir de este año propuse asumir
un nuevo reto colectivo, sumar páginas, una campaña permanente que nos invita a llevar un
registro de nuestras lecturas y compartirlo a través de nuestras redes sociales como una forma
novedosa de construir comunidad en torno al libro y a la lectura”.
Destacó que, sin duda alguna, la expresión más tangible del fomento a la lectura que
realiza la UdeC es la Feria del Libro Universitaria, “que año con año registra una asistencia
cada vez más numerosa y ofrece una programación más amplia, incluyente y diversa, con
presencia en todo el estado. Este premio que hoy nos convoca es una de las más relevantes
dentro de las convocatorias literarias de nuestro país”.
La obra de Roberto Abad, dijo el rector, “nos recuerda que cuando la realidad parece
superarnos, la humanidad conserva siempre la capacidad de adaptarse y afrontarla en la
búsqueda permanente de una realidad más plural”.
Por último, agradeció al INBAL “por permitirnos seguir colaborando en la
convocatoria de este premio, hoy una referencia indispensable en la Literatura de México y
Latinoamérica. Finalmente reconozco y felicito a Roberto por su destacada obra y merecido
reconocimiento”.
Umbral
El análisis de la obra estuvo a cargo del estudiante de Letras Hispanoamericanas de la
Facultad de Letras y Comunicación, César Rodrigo Ávila Ávalos, quien describió a esta obra
como “un libro de cuentos que genera diversos tipos de miedo, algunos fantasiosos y otros un
poco más tangibles; por si fuera poco, las primeras páginas presentan un tablero de ouija,
generando complicidad en el lector. Somos nosotros quienes, después de estas advertencias,
decidimos seguir con la lectura o alejarnos del libro, para mantener nuestro limitado
conocimiento de la realidad”.
“Imaginemos un planeta -dijo- al que acabamos de llegar, y podemos viajar en todas
direcciones. Es por eso por lo que, para no perdernos, el autor debe señalarnos el camino.
Usualmente los escritores lo hacen mediante un letrero bien grande, que es el título. En este
caso, umbral no es estar adentro, es estar en los límites, estar a un solo paso, a una única
decisión de poder entrar o permitir la entrada. Eso es lo que hace Roberto al inicio, advierte
que estamos a punto de abandonar la zona segura de nuestra realidad”.
Agregó entonces que “sólo quienes tengan la suficiente valentía, curiosidades o
menosprecio a las advertencias, se atreven a colocar sus manos sobre este libro y se dejan
guiar, porque esa otra realidad no se encuentra en otro plano, se encuentra aquí mismo, sólo
es cosa de soltar nuestros mortales cinco sentidos y, con ello, cruzar el umbral que nosotros
mismos construimos”. Cerró su intervención deseando las buenas noches, en sintonía con
Abad.
La lectura como un acto de amor
En su intervención, Roberto Abad, destacó: “Leer también es un gesto de amor, y no
hay mayor reconocimiento que saberse acompañado por la mirada de otros. Ser cuentista en
México todavía significa en muchos espacios ser considerado un autor de segundo orden.
Aunque se diga que el cuento vive un gran momento, persiste la vieja idea de que es una
manifestación menor del arte narrativo”.
Quisiera, agregó, “imaginar un momento donde eso ya no haga falta aclararlo, donde
no sea necesario prometer una novela para que te publiquen un libro de cuentos, para que un
editorial abra sus puertas, para que un agente literario te escuche, porque el cuento, como
forma narrativa, es tan vasto y exigente como cualquier otro género. Ya basta de adquirir el
género desde el mercado: el cuento se lee y se escribe”.
Umbral, dijo Abad, “el libro por el que hoy estoy aquí, habla de la palabra como
testigo de otras realidades. Si la palabra puede brillar en los sueños, las pesadillas, augurios o
las invocaciones, entonces nos enseña que existen mundos alternos, que la realidad no es
única y que puede ser intervenida y reinventada por el lenguaje”.
El autor propuso imaginar más, pensar en los mundos que todavía no conocemos.
“Busquemos nuevas formas de existencia a través de la palabra, porque la literatura fantástica
es una manera de ampliar lo posible, de decir que siempre hay otro modo de mirar, y hay que
estar dispuestos a asumirlo. Necesitamos más miradas y más cuentos”.
Poner al centro el valor de nuestra identidad
Por último, Haydee Boetto Bárcena, subdirectora general de Bellas Artes resaltó que
este reconocimiento, surgido en 1980, “ha permitido preservar y promover la literatura y
acercarla a todas las personas. Abre paso a nuevas voces en distintos géneros y, además de
galardonar a las autoras y autores, buscan que su obra se difunda, se comparta y llegue a otros
públicos a través de talleres, lecturas y encuentros”.
“Los premios -aseguró- han sido también una forma de reconocer la diversidad
lingüística del país y de poner al centro el valor de nuestra identidad. En conjunto con otras
iniciativas, forman parte de un esfuerzo por mantener viva la creación literaria y generar un
diálogo con los lectores, con nuevos escritores, escritoras y con el resto de las artes”.
En esta ocasión, comentó la funcionaria federal, el premio es otorgado a Roberto
Abad por su obra Umbral, que reúne trece cuentos “en los que el autor propone una
experiencia particular, convirtiendo cada historia en una nueva puerta que se abre, un umbral
que se atraviesa”.
En estos relatos -finalizó-, “el autor construye distintos universos narrativos donde
aparecen el amor, la locura, la muerte y la enfermedad. Sus historias avanzan con rapidez.
Son relatos abiertos que construyen una atmósfera fantástica y perturbadora también. Umbral
es un libro que invita a cruzar hacia lo desconocido y a evitar inquietudes y miedos propios
del ser humano”.