*“Te quiero invitar a que nos ayudes a construir ese puente entre el arte y la academia
representada por la Universidad de Colima”. Christian Torres Ortiz, rector.
**“La igualdad no consiste en tratar a todos de la misma manera, sino en generar
condiciones para que cada uno pueda desarrollar sus capacidades”: Gabriel de la Mora.
Este jueves 30 de abril, en la Pinacoteca, la universidad de Colima entregó el título
de Maestro Universitario Distinguido al artista visual Gabriel de la Mora Centeno, “por sus
aportaciones al arte contemporáneo en México y su trayectoria como artista, ampliamente
reconocida por el público y la crítica especializada, que subraya el valor cultural de la
memoria y la comunicación humana para construir una realidad influyente y diversa”.
En su discurso, Gabriel de la Mora confesó que, aunque como artista su mejor
forma de expresión es visual, se tomó el tiempo para escribir, por primera vez, unas
palabras de agradecimiento: “Recibo esta distinción con gratitud, pero también con una
profunda conciencia de responsabilidad, porque los reconocimientos, cuando vienen de una
institución académica, no solo miran hacia el pasado, también interpelan el presente y
comprometen el futuro”.
La única forma de ser diferente es ser uno mismo
El artista recordó los inicios de su carrera artística, en agosto de 1996: “Año en el
que tomé una decisión que marcaría mi vida: dejar la arquitectura, cerrar mi despacho
Catálisis Arquitectos y dedicarme por completo al arte. Ese mismo año presenté mi primera
exposición individual, ‘La inconsciencia de la vista’, en el Museo Regional de Historia de
Colima”.
Gabriel recordó al niño que fue a los cuatro años, en su salón de clases, cuando
escribió una plana de la letra ele hecha en espejo, de derecha a izquierda: “Recuerdo a la
maestra corrigiéndome e indicándome la dirección ‘correcta’; yo obedecí. Al terminar, sin
que nadie me lo pidiera, volteé la hoja y repetí el ejercicio en espejo. Esto no era un error,
era una forma de pensamiento, una manera distinta de organizar el mundo”.
Esa hoja, la cual guardó su madre por décadas, fue presentada como su primera obra
en la exposición “La Petite Mort” (Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, MARCO,
2026, coorganizada con el Museo Jumex). “En esa hoja descubrí algo: en realidad, siempre
había estado presente. Con el tiempo he entendido que muchas de las cosas que en algún
momento fueron señaladas como desviaciones eran en realidad posibilidades. La única
forma de ser diferente es ser uno mismo”.
De la Mora Centeno dijo que el sistema educativo y en general muchas estructuras
sociales fueron diseñadas bajo la premisa de la homogeneidad. “La realidad es otra. No
todos pensamos, aprendemos o percibimos de la misma manera. Durante mucho tiempo me
sentí fuera de lugar en ciertos espacios académicos por una diferencia en los procesos”.
En ese contexto, destacó: “El dibujo apareció no solo como una práctica artística,
sino como una forma de conocimiento; lo que se identificaba como dislexia dejó de ser una
limitación para convertirse en una herramienta, para ver distinto, para reaccionar distinto,
para insistir donde otros descartan”.
“Soy zurdo, disléxico, con rasgos dentro del espectro autista y con un trastorno
obsesivo-compulsivo”, confesó. “Hoy, en cambio, contamos con un marco distinto: el de la
neurodiversidad. Un concepto que no niega las dificultades, pero que tampoco reduce la
experiencia humana a ellas. Un concepto que abre la posibilidad de entender la diferencia
no como error, sino como variación”.
El homenajeado señaló que hoy en día no se puede entender su trabajo sin esa
condición de ser neurodivergente: “Mi obra no busca representar una idea previa, sino
construir un sistema basado en la repetición con diferencia, en el error como punto de
partida, en el espejo como estructura y en la obsesión como método. Trabajo desde la
insistencia, desde la variación mínima, desde la acumulación. No se trata de hacer una
imagen, sino de sostener un proceso. No se trata de controlar el resultado, sino de permitir
que emerja. En ese sentido, mi práctica artística es también una forma de pensamiento”.
Para el artista, el reconocimiento que le hace la Universidad de Colima tiene un
significado muy particular, ya que durante mucho tiempo sintió que habitaba un margen
entre dos rumbos: el del arte y el de la academia. “Hoy, ese margen se vuelve un puente,
pero aún hay mucho más que hacer, particularmente en el ámbito educativo”.
Reconocer la neurodivergencia -añadió- “no es solo una cuestión de lenguaje, sino
que implica repensar metodologías, evaluaciones y formas de acompañamiento. Implica
aceptar que la igualdad no consiste en tratar a todos de la misma manera, sino en generar
condiciones para que cada uno pueda desarrollar sus capacidades”.
Antes de concluir, Gabriel de la Mora agradeció a quienes han sido parte de este
camino: “Hago cada día lo que más amo: el arte, y lo hago no desde la certeza, sino desde
la pregunta; no desde la respuesta, sino desde la búsqueda. Asumo este reconocimiento
como una responsabilidad renovada: la responsabilidad de seguir trabajando, de seguir
cuestionando, de seguir proponiendo. Porque el arte, como el conocimiento, no es estático”.
Tras escuchar su discurso, el público presente en el Salón del Vitral le brindó de pie
un largo aplauso.
Construir un puente entre el arte y la academia
Al tomar la palabra, el rector señaló que este reconocimiento ha sido conferido a las
personalidades que, a través de su obra, su pensamiento y trayectoria han contribuido de
manera significativa a engrandecer los valores institucionales y de la humanidad. “Es un
honor para la Universidad entregar esta distinción a uno de los artistas contemporáneos más
importantes de nuestro país, cuya carrera se distingue por una producción artística sólida,
rigurosa y de gran trascendencia”.
Christian Torres Ortiz recordó con especial apreció al padre del homenajeado, el
profesor Gabriel de la Mora de la Mora, “entrañable maestro universitario que contribuyó a
la formación de cientos de ciudadanos y ciudadanas colimenses”.
Al hablar de Gabriel de la Mora, el rector señaló que fue precisamente hace 30 años
que inició su trayectoria artística en uno de los museos de la UdeC. “A partir de entonces,
su desarrollo profesional ha sido constante y notable, llevándola a exponer su obra en
algunos de los museos de arte contemporáneo más importantes de México y de América
Latina. Además, su trayectoria ha sido exhibida en los cinco continentes, lo que confirma la
proyección y vigencia internacional de su obra”.
Antes de concluir su intervención, el rector invitó al homenajeado a formar parte de
los festejos por el trigésimo aniversario de la Pinacoteca Universitaria mediante la
realización de una exposición de su obra. “Para la Universidad de Colima y para el pueblo
colimense será un honor, un verdadero privilegio concretar esta muestra y seguir
fortaleciendo juntos una historia compartida de arte, pensamiento y compromiso cultural.
Por último, te quiero invitar a que nos ayudes a construir ese puente entre el arte y la
academia representada por la Universidad de Colima”.
Carlos Ramírez Vuelvas, coordinador general de Extensión, reseñó la trayectoria del
artista destacando su más reciente exposición en el Museo Jumex, uno de los más
importantes de México y Latinoamérica, la cual abarcó más de veintidós años de su trabajo.
“Gabriel de la Mora ha mantenido un vínculo constante con Colima y la Universidad,
impartiendo conferencias y talleres en el Instituto Universitario de Bellas Artes (IUBA) y la
Facultad de Arquitectura. En 2022 expuso en la Pinacoteca Universitaria ‘El poder es el
autor que desaparece’. El día de hoy recibe la investidura como Maestro Universitario
Distinguido, la primera distinción académica que se le otorga por los méritos de su
trayectoria artística”.
El momento artístico estuvo a cargo de Simone Iannarelli, destacado guitarrista
clásico y compositor quien interpretó dos piezas de su autoría.