*Se trata del Dr. Alberto Bricio, experto en nutrición, y la Dra. Yolitzy Cárdenas, experta
en epidemiología y fisiología del músculo.
Jaime Alberto Bricio Barrios y Rosa Yolitzy Cárdenas María, investigadores de la
Universidad de Colima, recibieron hace unos días su reconocimiento como Jóvenes
Académicos de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) en el área de ciencias naturales.
Ésta es la primera vez que la Academia ingresa a sus filas jóvenes investigadores, pues los
miembros regulares tienen trayectorias más amplias.
En 2025 se fortaleció una categoría dirigida a jóvenes académicos e investigadores
en etapas tempranas de su carrera. Esta modalidad busca brindarles un espacio para
consolidar su trabajo científico y desarrollarse dentro de la AMC.
Para lograr este ingreso, dijo Yolitzy Cárdenas en entrevista, su trabajo es evaluado
bajo un riguroso proceso por pares académicos, en el que los postulantes “deben demostrar
su productividad científica, académica, trayectoria de investigación, impacto social y
capacidad de colaboración”. Tras cumplir con los requisitos establecidos y someterse a
evaluación, se determina su incorporación a la Academia.
Una vez aceptados, dijo la joven investigadora, “contamos con siete años para
fortalecer y consolidar nuestra carrera científica, para después dejar esta categoría de
jóvenes e ingresar como miembros regulares de la Academia Mexicana de Ciencias”.
Para Alberto Bricio, el ingreso representa el “reconocimiento a una trayectoria de
investigación ya construida, aunque muchas veces la palabra joven causa controversia,
porque son carreras tempranas. El hecho de que la AMC nos permita el ingreso refleja que
tenemos una trayectoria de investigación científica y de impacto social consolidada”.
Tener el reconocimiento de una institución como la AMC, que tiene años de
consolidación y que es un referente en el quehacer científico, “nos da claridad de que
vamos por buen camino en nuestra trayectoria académica y científica. Además, este ingreso
nos permite generar una red de colaboración para trabajar temas en común y fortalecer la
investigación científica”.
No son los archivos que se cargan, sino todo lo que representan
Postularse para ser un miembro joven puede sonar fácil, dijo Yolitzy Cárdenas, pues
en apariencia se trata solo de subir documentos que comprueben el trabajo. “En
retrospectiva, son muchos años de superar retos, crear colaboraciones, generar
conocimiento y de encontrar a personas que crean en ti, en mi caso la doctora Xóchitl
Trujillo y el doctor Huerta, quienes me han impulsado”.
“Me pregunto en qué momento pasó, cómo es posible que esté como miembro joven
en unas de las instituciones con mayor prestigio en la ciencia, pero volteo atrás y veo que sí
hay un camino de apoyo. Trabajé con investigadores que, si por alguna cosa personal no
podía ir al laboratorio, nos permitían no ir y seguir con nuestro trabajo después; entonces,
no solo es apoyo académico, sino personal. También tengo el apoyo de la familia; mi
esposo y mis papás me pueden apoyar, y eso es invaluable”.
“Tengo un bebé y otro de 12 años, uno apenas está aprendiendo a hablar, otro no
quiere hablar porque entró en la adolescencia. Mi niño más grande me pregunta qué hago
aparte de cuidar ratas, y de alguna manera trato de platicarle lo que hago y de qué se trata.
Me pregunta qué he descubierto y justo lo llevamos cuando nos entregaron el
reconocimiento. Quiso saber de qué se trataba, le expliqué, y me dijo que su mamá,
entonces, recibirá el Oscar de la Ciencia”.
Tener las bases en la investigación, dijo Alberto Bricio, es sin duda uno de los
mejores cimientos en la ciencia. “La doctora Xóchitl, el doctor Huerta y el grupo de
investigación a su alrededor nos dieron las bases, pero también nos han apoyado muchísimo
en todo lo que hemos hecho. Lo que hacemos en investigación no solo es original e
interesante, sino que lo hacemos con un trato humano”.
“En este caso -agregó Bricio-, el que tengamos este tipo de reconocimiento, nos
ayuda a darnos cuenta de que ya no es el rol como de discípulos, que todavía lo seguimos
siendo, sino que ahora nosotros también somos los guías para las futuras generaciones. Eso
nos da la confianza que aprendimos bien”.
“En su momento -comentó-, cuando pensaba en una persona que era científica,
imaginaba que estaba totalmente en un laboratorio, que no tenía vida personal, y no es así.
De hecho, es completamente diferente. En lo personal me fascina que podamos hacer esto,
combinar el quehacer científico sin descuidar la vida personal, eso me parece fabuloso,
porque no hay rutina, hay libertad de ideas, no hay sesgos”.
Finalmente, los nuevos jóvenes investigadores de la AMC compartieron con
aquellos que están consolidando su carrera, que no desistan, porque la carrera de
investigación no es lineal: “Es una oscilación, en ocasiones estás arriba, otras están tocando
fondo, pero mientras tengas una fuerte convicción de lo que realmente quieres lograr, las
redes de apoyo, vinculaciones, eso te puede ayudar a salir adelante en algunos baches que
tengas”.