“Por primera vez en mucho tiempo, las y los jóvenes se preguntan ¿para qué voy a la
universidad?”, dijo el funcionario federal al dictar conferencia este viernes en el Archivo
Histórico de la Universidad de Colima.
Después de más de mil años de operar con un modelo educativo más o menos igual,
de enfrentar cruzadas, pestes, guerras, crisis financieras y huracanes, la universidad como
institución enfrenta actualmente, y al mismo tiempo, varias crisis que ponen en peligro su
continuidad en el tiempo.
Éste fue el planteamiento que hizo el Dr. Carlos Iván Moreno Arellano, director
general de Educación Superior Universitaria e Intercultural (DGESUI) de la Secretaría de
Educación Pública (SEP) del Gobierno de México, al dictar la conferencia “Gobernanza
universitaria: los desafíos y oportunidades del siglo XXI”, con la que cerró actividades el
Programa de Formación Directiva (PROFODIR) de la Universidad de Colima, este viernes
7 de agosto en el Archivo Histórico de esta casa de estudios.
Carlos Iván llama a las crisis múltiples que viven las universidades en el mundo
“policrisis”. Los principales desafíos son: la caída demográfica, la falta de financiamiento,
la disrupción tecnológica (con el surgimiento de la Inteligencia Artificial) y la pérdida del
prestigio social. “Por primera vez en mucho tiempo, las y los jóvenes se preguntan ¿para
qué voy a la universidad?”
Este último desafío, el de la pérdida de prestigio, aún no es tan visible en México,
donde las universidades son de las primeras tres instituciones en las que confía la gente.
Otro gran reto de la universidad es la cobertura, sobre todo que ingresen y
concluyan sus estudios personas de los sectores más vulnerables. En México, sobre todo en
los últimos años, la cobertura se ha incrementado de manera considerable, sobre todo en los
últimos dos años, impulsada por las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas.
Ante estas cifras positivas, Carlos Iván dijo que “vamos bien, pero la pregunta es:
¿Vamos a incrementar la cobertura con los mismos modelos, las mismas carreras, con la
misma duración de programas? ¿Lo vamos a hacer de la manera tradicional, que ya tiene a
los jóvenes preguntándose si vale la pena o no pasar cinco años de su vida en una
universidad?”
Otro gran desafío es que, en la última década, más de 3 millones de jóvenes en
México abandonaron sus estudios de licenciatura y de técnico superior universitario. Aquí
se preguntó: “¿De qué sirve incrementar la matrícula, hacer esfuerzos tremendos por lograr
una infraestructura tecnológica, modelos híbridos, etcétera, si tres de cada diez jóvenes se
nos van, abandonan la universidad? ¿Qué está pasando? Yo preguntaría a todas ustedes,
como directivos: ¿Realmente desertan los jóvenes?”
Él dijo que esos jóvenes se marchan de las instituciones educativas porque no
encuentran en ellas la flexibilidad académica que necesitan. El modelo académico, añadió,
continúa rígido en la mayoría de casos, tanto en tiempos como en formas.
A estos retos se suma una tendencia actual de que a mayor escolaridad, cada vez se
gana menos dinero. Si antes una persona con doctorado ganaba hasta doce veces más que
alguien con apenas primaria, hoy esa diferencia sólo es de cuatro. Además, cada día es más
complicado conseguir trabajo al egresar.
El 50 por ciento de la matrícula, dijo Carlos Iván, se concentra sólo en diez carreras,
las mismas de siempre: Derecho, administración, contabilidad, psicología y medicina, y
sólo un 3.5 por ciento lo hace en las carreras estratégicas para un buen futuro profesional:
Mecatrónica, física, matemáticas, biotecnología, energías renovables, ciberseguridad,
ciencia de datos, semiconductores y electromovilidad. Hay el doble de inscritos en Derecho
que todos los que cursan las diez carreras estratégicas.
Ante este panorama, adelantó que en 5 años desaparecerán 92 millones de empleos,
que el 60 por ciento de las personas deberá reaprender y recapacitarse y el 70 por ciento de
las tareas se harán con IA. Aquí se preguntó: ¿Qué estudiar que a la vuelta de 5 o 10 años
aún sea útil y no pueda ser replicado por la Inteligencia Artificial?
En este tema, Carlos Iván Moreno distinguió dos vertientes: una son las habilidades
específicas o técnicas, que la IA sí puede replicar, y otra las habilidades transversales:
Aprender a aprender, manejo del estrés, creatividad, trabajo en equipo, comunicación
asertiva y capacidad crítica, que son más complejas de copiar para una inteligencia virtual.
En este contexto, el funcionario federal habló de la importancia que cobran cada día
los cursos en línea y las microcredenciales que está promoviendo el Gobierno de México
para flexibilizar y diversificar el modelo educativo. “La visión detrás de estos proyectos es
abrir el conocimiento, democratizarlo, y lo que están haciendo ustedes en Colima con las
microcredenciales, realmente lo celebro”.
Dijo que una plataforma como SaberesMX, por ahora, sólo otorga una constancia de
terminación de sus cursos en línea (pronto habrá uno desarrollado por académicos de la
UdeC). Una microcredencial, por su parte, sólo la otorga una universidad a la persona que
tomó el curso y que además fue evaluada. Actualmente, informó, hay más de cien cursos
disponibles en SaberesMX.
Sobre la IA dijo varias cosas. Una fue que los algoritmos no tienen que ver con las
matemáticas, pero sí con las ideologías de quien los desarrolla. Otra fue que 8 de cada 10
estudiantes consideran que dicha inteligencia transformará su área de estudio en alguna
medida. En Estados Unidos, agregó, un 48 por ciento de jóvenes piensa que la IA los va a
reemplazar, pero en México, un 74 por ciento cree que la IA es un complemento, una
especie de aliada.
En el futuro, dijo citando al autor David Brooks, las universidades competirán por
tener más “maratonistas mentales”; esto es, personas que utilizan la IA para pensar mejor,
ser más originales y tener mayor autonomía intelectual. Lo contrario a un maratonista de la
mente es el “pasajero productivo”, que utiliza la IA para pensar o el “optimista cauteloso”,
que utiliza esta herramienta para delegar un trabajo mental rutinario. “La brecha no será
entonces sólo económica o política, sino mental”, dijo Carlos Iván.
Ante estos nuevos escenarios de policrisis, propone que “educar a lo largo de la vida
no es una idea progresista: es una estrategia de sobrevivencia institucional y civilizadora”.
En este sentido, al no existir aún respuestas absolutas en las políticas nacionales, sugiere los
cursos virtuales y las microcredenciales.
Aclaró que no es posible exigirles a las universidades, desde la federación, que
hagan tal o cual cosa, no sólo por el respeto que se debe a la autonomía, sino porque gran
parte de estas respuestas las deben ir construyendo las propias casas de estudio.
La autonomía, agregó, “no es un privilegio de las universidades, sino de los países
democráticos. Así, el gobierno tiene el derecho de fijar posturas, pero a partir siempre de
los límites estructurales que cada institución defina”.
Además, concluyó, tampoco es necesario cambiarlo todo en las universidades. Hay
muchas cosas que sí funcionan, que deben permanecer “más allá de las modas, que van y
vienen”. Deben seguir, agregó, temas como la lectura, el pensamiento crítico, el análisis, la
reflexión profunda y el cuestionamiento a la propia educación y a las políticas nacionales.
“No todo está mal”.
Escuchar a la comunidad
En su intervención, el rector de la UdeC, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño
agradeció a la Secretaría General, organizadora del PROFODIR (una iniciativa orientada al
fortalecimiento de las capacidades de liderazgo, gestión e innovación de quienes tienen la
responsabilidad de dirigir las funciones sustantivas en esta casa de estudios) y destacó que
la presencia del doctor Carlos Iván Moreno “representa para nuestra Universidad una
valiosa oportunidad de diálogo institucional. Su visita nos permite reflexionar sobre el
presente, pero sobre todo sobre el futuro de la educación superior universitaria”.
Dijo que en la UdeC se entiende la gobernanza como “la capacidad institucional de
decidir con evidencia, actuar con agilidad y mantener en todo momento un profundo
sentido humano. Gobernar una universidad significa articular capacidades, escuchar a la
comunidad y convertir la visión institucional en acciones concretas y resultados
verificables”.
Es con esta convicción, agregó, que la institución ha venido realizando proyectos y
enfrentando desafíos. “Son proyectos estratégicos que atienden nuestras necesidades
internas y que al mismo tiempo dialogan con las prioridades que el gobierno federal ha
trazado para la educación superior”.
Uno de esos proyectos es el PROFODIR, que en tres años ha formado ya a 487
directivos universitarios. “Más allá de fortalecer capacidades para gestionar procesos,
buscamos formar liderazgos capaces de comprender la complejidad de la universidad
pública, conducir equipos, resolver problemas y tomar decisiones con visión, criterio y
sentido humano”.
También incluyó en estos proyectos al nuevo modelo educativo, “desarrollado para
responder de forma pertinente a una realidad social, económica y tecnológica que avanza
hacia un ritmo sin precedentes, porque las universidades estamos llamadas a ofrecer una
educación más flexible, pertinente y orientada al aprendizaje a lo largo de la vida”.
“En esta materia -resaltó- hemos decidido pasar de la reflexión a la acción. Hoy, la
Universidad de Colima es pionera en el reconocimiento de saberes mediante un modelo de
trayectorias flexibles. Hace unos meses entregamos las primeras 1,950 microcredenciales a
estudiantes de educación media superior y superior. Con ello, consolidamos una alternativa
innovadora que reconoce competencias específicas y fortalece el perfil académico y
profesional de nuestra comunidad”.
Finalmente, dijo que este esfuerzo “expresa una manera más amplia de entender la
educación universitaria, una formación capaz de reconocer aprendizajes diversos, responder
a necesidades emergentes y acompañar a las personas en distintas etapas de su vida. Desde
esta perspectiva, la plataforma SaberesMX representa una oportunidad para ampliar el
acceso a cursos y microcredenciales orientadas al aprendizaje. Por otro lado, en sintonía
con las reflexiones promovidas por la Secretaría de Educación Pública mediante el foro
“Más allá de las pantallas”, estamos por iniciar la etapa operativa de nuestro Programa
Institucional de Cultura Digital.
Resaltó, por último, la función social de la universidad, sobre todo pública. En esa
función social, dijo, “cualquier grupo de edad, de cualquier condición, podría necesitar de
la universidad”.