*“La Universidad de Colima ha sido el motor que nos motiva a no detenernos, a seguir
preparando el oído, la mente, el cuerpo, el corazón y el espíritu, para mantenernos
vigentes, pero también cercanos, con los pies en la tierra”: Diana Peña, beneficiada.
Este viernes 14 de agosto, en la Sala de Juntas de Rectoría, Christian Jorge Torres
Ortiz Zermeño, rector de la Universidad de Colima, entregó 40 reconocimientos a quienes
resultaron beneficiados con el Concurso de Promoción de Nivel Salarial para Personal de
Confianza. Dicho concurso tiene como objetivo estimular el desempeño laboral así como
reconocer su desarrollo profesional.
Acompañaron al rector en el presídium: Luis Enrique Zamorano Manríquez,
secretario general del SUTUC; Erika Mercedes Ulibarri Ireta, coordinadora general
Administrativa y Financiera; Jessica Gabriela Morales Llamas, tesorera; Priscilia Juliana
Álvarez Gutiérrez, directora general de Recursos Humanos y el director de Calidad, Hernán
Robledo.
Las y los 40 ganadores, que forman parte del llamado personal administrativo,
fueron evaluados en los rubros de antigüedad, permanencia en la categoría nominal,
formación académica, evaluación del desempeño e incidencias laborales.
El rector reconoció el “extraordinario esfuerzo” de su equipo de trabajo, “que hace
posible no solo la entrega de esta promoción salarial sino su permanencia” y recordó que
hace varios años dijo que, para la UdeC, lo más importante siempre ha sido la gente que la
conforma. Para que esa afirmación no quedara en el discurso, decidió apoyar la
capacitación y el mejoramiento salarial de las y los trabajadores.
“El inicio de mi gestión rectoral -dijo- fue muy complejo; sin embargo, tuvimos la
voluntad institucional para ver por nuestra gente. Y no ha sido nada sencillo garantizar los
recursos, año con año, para ésta y otras convocatorias que tiene la Universidad hoy en día.
Pero éste era un tema de justicia y dignidad con nuestros trabajadores y trabajadoras”.
A quienes recibieron reconocimiento, el rector les pidió sentirse muy orgullosos de
este logro: “Nadie les regaló nada, ustedes decidieron someterse a una evaluación en la que
había que estudiar, actualizarse y además competir con un universo que no es pequeño”.
El rector agregó que, gracias a la continuidad del programa, esta convocatoria se ha
convertido en una política institucional que requiere voluntad y recursos para sostenerse.
Por ello, dijo, le daba especial satisfacción que nuevamente fueran reconocidos trabajadores
y trabajadoras de esta casa de estudios.
Priscilia Álvarez Gutiérrez, en su intervención, resaltó que “detrás de cada una de
las promociones que hoy se concretan existe mucho más que un simple cambio de nivel
salarial: está la decisión institucional de reconocer el trabajo, la trayectoria y el valor que
cada uno, cada una, tiene como integrantes de la comunidad universitaria”.
Explicó que en esta convocatoria, que es la cuarta de su tipo, participaron 280
universitarios y universitarias, de los cuales resultaron beneficiados 40 y adelantó que en el
transcurso de este 2026, la Universidad beneficiará a más de sus trabajadores mediante seis
mecanismos diferentes de reconocimiento.
Por último, dijo: “Cuando una institución como la nuestra atraviesa momentos de
restricción, sus prioridades se revelan en aquello que decide preservar, y el rector ha
decidido preservar este reconocimiento y el resto de las oportunidades de crecimiento
personal”.
Diana Selene Peña Vélez, en nombre de las y los beneficiados, dirigió un mensaje
en el que relató su llegada a la UdeC a inicios de 1996, cuando ingresó al Bachillerato 1.
Después se formó en la Facultad de Letras y Comunicación y más tarde formó parte de la
familia universitaria en la entonces Dirección General de Producciones Medios de
Comunicación Social, ahora dirección general de Radio Universitaria. Esto fue importante
para ella, ya que su familia llegó de Torreón, Coahuila, sin tener aquí un solo pariente.
A partir de 2004 y 2026, dijo, “todas y todos hemos sido testigos y protagonistas de
una metamorfosis acelerada, y recientemente, ante la irrupción de la inteligencia artificial,
aprendimos que la técnica avanza, pero el criterio y la calidad humana no se automatizan.
Ante todo esto, resulta indispensable no solo seguir preparándonos profesionalmente, sino
también cuidar nuestra salud mental, emocional, física y espiritual”.
“La Universidad de Colima ha sido el motor que nos motiva a no detenernos, a
seguir preparando el oído, la mente, el cuerpo, el corazón y el espíritu, para mantenernos
vigentes, pero también cercanos, con los pies en la tierra. Porque servir a nuestra máxima
casa de estudios exige entender que el cambio no nos desplaza, el cambio nos convoca a
evolucionar con entusiasmo”.
“Precisamente, para aspirar a esta promoción, nos adentramos en la entraña misma
de nuestra máxima casa de estudios. Volvimos a leer, analizar y habitar nueve pilares
fundamentales de nuestra vida universitaria. A casi cuatro décadas después de mi llegada,
recorrer esos documentos normativos con la conciencia que da la madurez no fue un simple
ejercicio de estudio, fue sobre todo un acto de pertenencia, fue sentirme más que nunca en
casa”.
Finalmente dijo: “Estar hoy aquí representa mucho más que un triunfo personal.
Recibir esta promoción es abrazar con alegría la cosecha que hemos sembrado durante años
con paciencia, disciplina y una vocación entrañable por el servicio universitario. Lograrlo
hoy, en un contexto global impactado por la volatilidad económica y la precarización
laboral, dota a este momento de un valor doble”.
“Mi gratitud infinita a la Universidad de Colima, porque aquí he logrado crecer
desde la gestión administrativa, radiofónica, cultural y en el aula a través de la docencia.
Hoy reafirmo que entregar la vida al servicio de la educación siempre, siempre da frutos.
Sigamos construyendo en comunidad, sigamos transformando con profesionalismo, amor y
ética nuestro entorno”. Concluyó.